Una de las mejores cosas de viajar es conocer lugares nuevos que superen tus expectativas. Sarajevo para nosotros es de esas ciudades que la información turística no le hace justicia. Su historia es heladora y aún en sus calles se siente el dolor de la guerra. No han pasado ni 20 años desde que Sarajevo fue sitiada, durante casi 4 años, la ciudad estuvo cerrada e incomunicada al mundo, bajo el horrible cerco de las fuerzas serbias. La ciudad se encuentra enclavada en el valle del rio Miljeka, rodeada por los Alpes Dináricos. Los serbios desde las laderas de las montañas tenían totalmente controlado a los civiles que habitaban en Sarajevo. Bombardeaban a diestro y siniestro, sin importar vidas, edificios o monumentos, mermando la moral de sus habitantes. Solamente 7 años atrás la ciudad había sido centro mundial celebrando los Juegos Olímpicos de invierno en 1984.

Lo que más nos impacta es que su historia es reciente, las heridas aún escuecen, no es una guerra de hace siglos, ni la Primera ni la Segunda Guerra Mundial, es una guerra que sucedió hace 20 años, mientras yo iba al colegio, jugaba con mi hermana en mi casa y la guerra sólo estaba en la televisión.

Uno de los monumentos a las víctimas de la guerra

Uno de los monumentos a las víctimas de la guerra

Uno de los homenajes a las víctimas de la guerra

Nombre de algunas de las víctimas

En este tiempo, la ciudad sigue recuperándose. Uno se puede dar cuenta cuando lee las diferentes crónicas de los viajeros que han pasado por Sarajevo. Cada año, esta ciudad tiene algo más que visitar, una iglesia recién reformada, un puente, un parque nuevo, en nuestro paso pudimos ver la famosa biblioteca, que fue un icono de la ciudad totalmente reconstruida y abierta.

Biblioteca Sarajevo

Biblioteca Sarajevo

Cuando entramos a la ciudad por su larga avenida, nos dimos cuenta que iba a ser difícil aparcar la casa cerca del centro. Nos vino a la mente la sensación que os comentábamos cuando llegamos a Génova, “igual nos comemos con papas la furgo”.

Pero afortunadamente encontramos un parking público (43.86466, 18.410551), no muy lejos del centro donde pasamos las dos noches (pronto haremos un post con todos los furgoperfectos que hemos encontrado en la ruta). Un parking gratuito muy grande, con bares alrededor, edificios de viviendas y algún que otro supermercado pequeño. Es un sitio en continuo movimiento de coches, pero a nosotros nos sirvió a la perfección como base. Para Olivia también el sitio superaba el notable, justo enfrente había un parque gigante, donde en la zona más cercana al centro se reúnen todos los pocos perros que tienen dueño y los muchos que no tienen, un auténtico centro social perruno.

Por la mañana estábamos listos para conocer Sarajevo. Cruzamos el parque y bajamos por la calle Kosevo hasta encontrarnos con Marsala Tita, la calle principal de la ciudad. Desde aquí caminamos hacia el centro, 10 minutos donde poco a poco te vas sumergiendo en la ciudad, sus gentes, el tranvía, los cementerios… Seguimos por la calle Ferhadija y en cuestión de minutos estamos en el casco antiguo, también denominado Bascarsja. Os recomendamos que vayáis a la oficina de turismo (Zelenih beretki 22ª), allí os podrán dar algún mapa de la ciudad e información sobre conciertos o eventos, que Sarajevo está repleta de ellos. Una vez con todo esto, perderos por las calles del casco antiguo, compraros algún burek en las típicas panaderías y llevároslo alguna cafetería. En casi todos los Balcanes, es raro encontrar alguna cafetería que tenga tostadas o bollería para acompañar, sólo sirven cafés y tés.

Caminando por el centro os daréis cuenta que  Sarajevo es una ciudad multicultural, desde hace siglos conviven cristianos, musulmanes y judíos, de ahí que la llamen “La Jerusalén de Europa”. Lo hace evidente la Mezquita Gazi, lugar de culto por excelencia para los musulmanes, la Catedral Ortodoxa, la Catedral del Sagrado Corazón y la gran Sinagoga donde ora la religión minoritaria, la de los judíos.

Catedral Ortodoxa

Catedral Ortodoxa

Catedral Católica

Catedral Católica

Mezquita

Mezquita

Antes de continuar deberéis pasar por la plaza Bascarsja, símbolo de la fundación de la ciudad en el s. XV por el imperio otomano. Desde aquí nosotros subimos a la parte más alta de la ciudad, pasando por uno de los muchos cementerios dedicado a las víctimas de la cruel guerra. Las vistas desde arriba son magníficas pero más espectacular es escuchar la llamada al rezo de las mezquitas.

Cementerio de la guerra

Cementerio de la guerra

Vista de la ciudad

Vista de la ciudad

Elige tu propio camino para descender hacia el río Miljeka. Una vez abajo, antes de cruzar el puente nuevo o Stari Most tendrás frente a ti la Biblioteca Vijecnica y antiguo ayuntamiento. Este edificio es de los últimos reconstruidos después de la guerra de Bosnia. Disfruta de un paseo tranquilo por el otro lado del rio y observa cada uno de sus puentes, todos ellos diferentes y con estilo propio. Cuando sigas andando por el río encontrarás el Puente Latino, dónde se considera que se dio el detonante de la Primera Guerra Mundial con el asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Austria en 1914.

Puente Latino

Puente Latino

Admirando la restaurada Biblioteca

Admirando la restaurada Biblioteca

Continúa por la calle Hamdije Kresevljakovica y bordea el parque Atmejdan. Nosotros cruzamos varias veces el río para ver la Galería Nacional de Bosnia-Herzegovina y el Teatro Nacional.

Para cerrar el circuito sube por la calle Reisa Dz.Causevica y antes de llegar a la avenida Alipasina puedes visitar a tu izquierda la mezquita Ali Psha y a la derecha el edificio de la presidencia. Si continuamos subiendo por la avenida, en 10 minutos llegaríamos a nuestro punto de partida, la furgo. Pero lo más seguro es que te ruja el estómago y quieras deleitarte con la riquísima comida bosnia. Te aconsejamos que pases por el “Food Market” que tienen mucha variedad de comida o por el restaurante “Fan Ferhatovic”  con típicos platos del país.

Nosotros una de las noches nos acercamos a conocer la noche de Sarajevo y acabamos en el “Club Mash” ( calle Branilaca Sarajeva 20/I subiendo las escaleras), un buen sitio para tomar un cerveza, con música en directo e ideal para poner en práctica el idioma aprendido con los nativos. Recuerda que en los Balcanes aún está permitido fumar, prepárate para el choque si no eres fumador, lo mejor es encenderte un cigarro y convertirte en uno de ellos.

De Sarajevo nos fuimos con la sensación de que nos quedaban muchas cosas por conocer, haber entrado en los museos de la ciudad, haber salido más por la noche entablando ricas conversaciones con los amables habitantes de la ciudad y habernos pasado por el “Museo del Tunel”. Éste último queda a unos 11 kilómetros de la ciudad, cerca del aeropuerto, pero si tienes tiempo no dudes de ir, este túnel se construyó en época del asedio entre el ejército y los civiles bosnios para introducir en la ciudad suministros básicos y armas, a día de hoy sólo quedan 20 metros de los 800 construidos.

¿Has visitado Sarajevo alguna vez? ¿Recomiendas algún otro sitio donde comer o algún rincón poco conocido? ¿Algún otro pub donde ir por la noche? Déjanos tus comentarios, toda información es bienvenida.

Puedes ver más fotos en nuestra página de flickr.

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Sarajevo

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