Llegamos a Albania sin conocer mucho de este pequeño país y en los pocos días que pasamos allí hemos visto un país con una historia durísima, marcada por las ideas de Enver Hoxha. Gobernó el país durante 40 años en una feroz dictadura comunista que aisló a Albania del resto del mundo hasta que despertó en 1991, año en el que abrieron las fronteras y el país salió definitivamente de su aislamiento.

Desde Montenegro entramos por el noroeste del país y paramos en Shkoder, una de las mayores ciudades del norte del país y una de las más antiguas. Allí nos instalamos en el camping la Legjenda, a las orillas del lago con el mismo nombre de la ciudad. Aquí pasamos varios días donde Linda y France, los dueños del camping, nos dieron la bienvenida al país y donde pudimos sentir la hospitalidad de la gente albanesa. En su restaurante también pudimos probar unos platos riquísimos, que a día de hoy todavía recordamos su sabor. En el camping conocimos a una estupenda pareja de brasileños que está viajando por Europa en autocaravana y lo están contando en su blog  2praca2prala.

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Con nuestros amigos brasileños de 2praca2prala.com.br

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Vistas al lago Shkoder

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Dentro del castillo. Era el día del Verano y había muchos albaneses visitándolo.

Estuvimos varios días descansando el camping y disfrutando de los alrededores, donde lo más destacable es el antiguo castillo de la ciudad, el castillo de Ruzafa, que data de la época veneciana, pero con restos desde hace más de 2000 años es una importante  centro defensivo, ya que se alza sobre la colina desde donde se domina toda la llanura de la ciudad, así como el lago y los Alpes albaneses. La ciudad es como toda Albania, un ejemplo de convivencia entre católicos, ortodoxos y musulmanes y podemos ver en la ciudad templos de las tres religiones.

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Castillo de Shkodra

Nuestra siguiente parada fue Tirana,  de la que nos separaban unos 100 kilómetros por carretera, alguno de los tramos por la nueva autovía que están construyendo. Las carreteras serán de los aspectos que más atención tendrás que poner en Albania si vas con vehículo propio.

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Los Mercedes son los coches más populares entre los albaneses.

En las carreteras albanesas podemos encontrar de todo, desde vendedores, enormes agujeros en la calzada, carros tirados de burros, rebaños de ovejas o cabras, muchos mercedes y sobre todo los temidos albaneses, que al volante pueden ser algo kamikazes.  En parte, el descontrol al volante de los conductores del país se debe a que hasta la caída del régimen comunista sólo los miembros del partido tenían derecho a conducir y a poseer un coche, se cree que había unos 500 coches en todo el país. Cuando llegó el capitalismo, llegaron también los coches de Europa y la gente empezó a conducir, pero con el pequeño inconveniente de que en el país no había autoescuelas ni nadie les enseñó, así que simplemente conseguían un coche y aprendía a base de golpes.  Ahora la cosa está algo más regulada, pero siguen conduciendo como locos, a los peatones se les pueden considerar unos héroes de sobrevivir al paso de los coches por las ciudades.

Nosotros tuvimos suerte, llegamos a Tirana el día del Verano (14 de marzo) y toda la ciudad estaba de fiesta y el tráfico algo más tranquilo de lo normal. Así que, sin muchas dificultades encontramos un sitio donde dejar la furgo cerca del centro y nos fuimos a disfrutar de lo que quedaba de la fiesta.

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Día del Verano en Tirana

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Día del Verano en Tirana

En el día del Verano, simboliza el fin del invierno y el renacimiento de la naturaleza con la esperada primavera. Es fiesta nacional y en la capital, la principal avenida está cortada y en lugar de coches y tráfico, hay conciertos y un mercado de productos locales, así como un dulce especial para este día, el Ballakume, una especie de mantecado bastante contundente.

Pasamos nuestra primera tarde paseando y sintiendo la alegría de la esperada primavera, la cual estamos echando un poco de menos, ya que las últimas semanas en los Balcanes las hemos pasado entre días nublados y de lluvia y el cuerpo ya nos pide los rayos de sol a los que estamos habituados.

Tirana es una capital que no tiene tantos atractivos como otras grandes capitales, no tiene nada que atraiga como una Torre Eiffel o un Coliseo, pero es una de esas ciudades para caminarla y deambular por sus bulevares y parques. Es una visita imprescindible para entender la historia de este pequeño país y del terrible régimen que la gobernó, uno de los más herméticos del mundo.

Para descubrir mejor la historia de la ciudad y del país, nosotros realizamos la visita con Gazi, el guía de Free Walking Tour Tirana. Él nos acercó un poco más a la historia de su país y nos contó anécdotas de la vida durante la dictadura que él mismo había vivido en primera persona. Si vas a Tirana recomendamos visitar la ciudad con él. Sale todos los días a las 10:00 desde las escaleras del Museo Nacional.

La visita a Tirana empieza por el centro neurálgico de la ciudad, Plaza de Skanderbeg. La historia de Albania, está marcada por dos personajes principales, uno fue el dictador Enver Hoxha, el segundo es Skanderberg el héroe nacional que consiguió la independencia de los turcos entre 1444 y 1466. Tras su muerte Albania volvió a ser parte del imperio Otomano y no volvió a ser un estado independiente hasta 1912. Su historia de resistencia frente a los turcos lo ha convertido en todo un ejemplo de superación para el país.

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El héroe nacional, Skanderbeg

En la plaza Skanderberg encontramos los edificios más importantes de la ciudad, el Teatro de la Ópera, el Museo de Historia Nacional de Albania, algunos edificios gubernamentales y la Mezquita de Et’hem Bey. En el centro de la plaza está la estatua del héroe montado a caballo. En tiempos del régimen comunista, en esta plaza se alzaban también dos estatuas más, la del líder Hoxha y la estatua de Stalin, pero ambas fueron destruidas por el pueblo a caer la dictadura.

Detrás de la estátua de Skanderberg, nos encontramos con la Mezquita de Et’hem Bey, que tiene una gran importancia histórica para el país. Durante el régimen comunista, la religión y el culto estaban prohibidos y  más de dos mil mezquitas e iglesias fueron cerradas y muchas de ellas destruidas. Pero en el año 1991, más de diez mil personas entraron a la Mezquita de Et´hem Bey a la fuerza, y comenzaron a orar sin permiso del Partido Comunista. Este hecho fue histórico, la fuerza policial no se atrevió a detener a la muchedumbre, y la presión que significó fue crucial para la caída del régimen.

La mezquita fue conservada de la destrucción por ser considerada monumento histórico y actualmente es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Junto a la mezquita también podemos ver la famosa Torre del Reloj, otro de los emblemas de la ciudad.

En la plaza también está el Museo de Historia Nacional, donde se repasa la historia del país desde la antigüedad a la caída del comunismo. La entrada del Museo está presidida por un enorme mosaico de estilo soviético que simboliza la evolución de la nación desde los ilirios hasta la revolución comunista.

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Museo de Historia Nacional

Desde la plaza Skanderberg, sale una de las avenidas más importantes de la ciudad, Bulevar Dëshmorët e Kombit, que fue construido por los italianos durante la ocupación fascista de Albania y donde podemos ver claros ejemplos de la arquitectura fascista típica de la época de Mussolini.

En esta avenida vemos uno de los símbolos abandonados del pasado oscuro del país. La Pirámide, fue construida en 1988 por la hija del dictador Hoxha. Esta quería inmortalizar a su padre y diseñó esta espantosa construcción para que le sirviera de mausoleo, como si de un faraón se tratara. El edificio fue abandonado al caer el régimen, después de un tiempo se convirtió en centro de convenciones,  más tarde en una discoteca llamada “La Momia” y actualmente se encuentra totalmente abandonada y sirve de casa para indigentes y de parque de juegos para los niños trepen por sus paredes. Hubo un proyecto para convertirlo en un teatro, pero nunca llegó el presupuesto. Hoy en día hay un proyecto de demolerla y construir la nueva sede del parlamento nacional, pero algunos quieren mantenerla como recuerdo del pasado oscuro que Hoxha impuso a Albania.

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La Pirámide de Tirana, actualmente abandonada.

En la misma avenida tenemos otro de los símbolos de la Albania de Enver Hoxha. Dentro de la paranoia que consumió al dictador, estaba convencido que Estados Unidos iba a invadir su país, por lo que para defenderse de una posible invasión, sembró todo el país con más de 700.000 bunkers, que hoy en día vemos repartidos por las carreteras y las montañas de Albania y que en su mayoría están abandonados o sirven de refugio para el ganado. En el Bulevar Dëshmorët e Kombit, junto a uno de los numerosos parques de la ciudad, podemos ver uno de esos bunkers, junto con los arcos de hormigón dónde la policía secreta torturaba a los disidentes y un trozo del muro de Berlín, donado por Alemania como recuerdo de la caída del comunismo. Tres símbolos del pasado reciente de la ciudad.

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Uno de los 700.000 bunker qeu Hoxha repartió por el país.

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un trozo del muro de Berlín

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Arcos que durante el régimen se utilizaban para torturar a los disidentes.

Detrás de este parque está la zona de Blloku, que durante el régimen era la residencia exclusiva de los miembros del Partido Comunista y donde los demás ciudadanos no podían pasar. Todavía se puede ver la residencia del dictador, que está vacía pero vigilada por un par de guardias.

Esta zona se ha convertido en la zona con más vida de Tirana, llena de cafés, bares y restaurantes, repletos de gente, donde se respira la vida y el movimiento que nada tiene que envidiar a cualquier otra gran ciudad.  Un sitio perfecto para terminar la visita a Tirana, comiendo algo de la rica comida albanesa.

Después de comer y como nos encantan los parques nos fuimos a uno de los muchos parque que rodean Tirana, al parque más grande que se llama Parque Madh, un enorme bosque con un gran lago a unos minutos del centro. Allí Olivia disfrutó como siempre y volvió ha hacer un montón de amigos con los muchos y simpáticos perros callejeros de las calles de Tirana.

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Amigos perrunos

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Amigos perrunos

Dejamos Tirana y salimos de Albania con destino al lago Ohrid, en Macedonia. Hemos dedicado pocos días a este pequeño país y nos queda por ver mucho de lo que tiene que ofrecer, pero será para otra ocasión. Nos ha sorprendido como un país muy desconocido para nosotros, con muchas cosas que ofrecer y que claramente se está abriendo al turismo y cambiará mucho en los próximos años.  Si tienes la oportunidad de pasar por Albania, no dudes que será un destino que disfrutarás.

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