La Chabuela, nuestra furgo y el miembro más veterano del equipo Aireando. Es una Volkswagen LT28 del año 1982 camperizada, creada en Alemania, donde imaginamos que pasó sus primeros y lustrosos años, fue importada muchos años más tarde a España y en Vitoria fue donde, casi por casualidad, se cruzó en nuestro camino.

La Chabuela es perfecta para acompañarnos en este viaje. Muy amplia por dentro, con una altura interior de casi dos metros, que nos permite estar de pie en el habitáculo y una gran cantidad de extras que nos harán la vida más cómoda. La Chabuela será el hotel, la cocina, nuestra oficina, a veces la enfermería y a veces el salón de juegos, será la casa con el mayor jardín que nosotros (sobre todo Olivia) podamos imaginar. A la vez es el coche perfecto, con la velocidad idónea para olvidar las prisas y disfrutar del lugar en cada uno de los rincones a los que lleguemos, para disfrutar de los aromas, sabores y sensaciones del camino. Además el portón bien grande para acercarnos a las personas junto a las que circularemos, charlaremos y conviviremos durante este periplo.

Desde que nos acompaña ha pasado por el taller varias veces, entre ellas para cambiar de un color amarillo claro hasta su flamante azul y blanco. Reparando el motor de arranque y algún que otro achaque mecánico, hemos conseguido que rejuvenezca unos cuantos años. Aún le quedaran algunas visitas antes de empezar la ruta, pero esperamos mucho de esta anciana aventurera, sabiendo bien su edad y sus límites, estamos seguros de que no nos defraudará.

La furgo tiene una cama doble enorme en el techo, que se recoge encima de la cabina para hacer más cómoda la estancia, pero que estando abierta, permite utilizar el “piso de abajo” mientras uno descansa arriba. Además el “salón” consta de dos sillones y una mesa convertible todo en otra cama de 90cm. También tenemos un montón de armarios, rincones y cajones donde guardar de todo.

La cocina tiene dos fuegos, fregadero y frigorífico trivalente, que funciona a gas y a 12v y 220. Tiene un pequeño baño con lavabo y una fantástica ducha al aire libre. Además, la calefacción interior también funciona con gas y calentará los días invernales, para sentirnos en la cabaña más cálida posible.

Las luces interiores son de led y con un consumo muy bajo, pero a pesar de que el consumo eléctrico será básicamente el de las luces y la bomba de agua. Tenemos pensado instalar una placa solar, para disponer de más autonomía en los momentos en los que estemos más tiempo parado y también la instalación de un conversor para poder enchufar algún aparato eléctrico en algún momento puntual.

Sobre la autonomía de la que disponemos para permanecer en un mismo sitio, será un factor importante el agua. Disponemos de un depósito de aguas limpias de 120 litro y uno de sucias de 80 litros.

Estos son más o menos los lujos de los que dispondremos en nuestra pequeña casa rodante durante los meses que dure esta aventura. Iremos actualizando las mejoras que en el camino vayamos haciendo.