Grecia es un país con una historia milenaria, la cultura de la antigua Grecia ha dejado un enorme legado en nuestro tiempo. La democracia, la geometría, la tragedia o la filosofía; incluso la literatura de viajes, que empieza cuando Homero deja por escrito el periplo de Ulises en la Odisea y que hoy en día ha evolucionado hasta esta nueva forma que tenemos de contar nuestros viajes a través de los blogs.

Si hay un lugar en Grecia donde este pasado se deja sentir es sin duda en Delfos. Aquí residía el oráculo del dios Apolo, durante siglos se tomaron aquí las decisiones que influyeron en todo el mundo antiguo. Gentes de toda Grecia venían a solicitar presagios al oráculo, sobre temas de todo tipo, tanto políticos o militares, como amorosos o de negocios. Grandes personajes de todo el Hélade, emperadores romanos e incluso el gran Alejandro Magno, pasaron para pedir consejo al dios que éste trasmitía a través de la sacerdotisa de Delfos.

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El Ónfalo, el ombligo del mundo.

Según la leyenda, estaban Zeus y Atenea discutiendo dónde se hallaba el centro del mundo y para localizarlo, soltó Zeus dos águilas desde los confines de la Tierra, una hacia el este y otra al oeste. Después de un largo vuelo, las aves se encontraron y el dios lanzó una piedra con forma de medio huevo, llamada ónfalos, que significa ombligo, para designar ese punto como el centro del mundo. Ese lugar fue Delfos, a las faldas del monte Parnaso. El ónfalos se custodió durante siglos en el templo de Apolo y actualmente podemos ver una reproducción en el yacimiento arqueológico junto al tesoro de los atenienses.

Cuando uno llega a Delfos, es fácil imaginar que en la antigüedad fuera considerado el centro del mundo. Enmarcado entre los cortados rocosos del monte Parnaso, rodeados de una alfombra de olivos que acaba en el mar azul de la bahía de Itea, con un paisaje de naturaleza salvaje atravesado por quebradas y roquedos. Todavía hoy las águilas de Zeus siguen surcando el luminoso cielo azul de esta zona, lo que le da más aspecto mítico a la zona. Según la mitología en estas laderas del monte Parnaso, vivían las Musas y sin duda es un lugar que inspira todos los sentidos.

Los alrededores del Delfos

Los alrededores del Delfos

Delfos está a unos 180 kilómetros de Atenas, desde donde llegan la mayoría de sus visitantes. Nosotros llegamos desde el norte, ya que veníamos desde Meteora a unos 220 Km de Delfos. De camino, recomendamos hacer una parada en las Termópilas, donde tuvo lugar la famosa batalla que fue llevada al cine en “300”, entre los Espartanos de Leónidas y los persas del rey Jerges. Actualmente hay una estatua conmemorativa a Leónidas junto a la carretera que pasa por allí. A unos 100 metros de la estatua, está el manantial termal que dio nombre al lugar. Se trata de un pequeño estanque con una cascada, si tienes ocasión de darte un baño, y el olor a azufre no te espanta, las aguas están calientes y es una experiencia gratuita.

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Estatua de Leónidas en Termópilas

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Los baños termales

Una vez en Delfi, el nombre griego del pueblo, buscamos donde dejar la furgo. Esta vez encontramos un lugar ideal si quieres visitar el museo o para pasar unos días por la zona. Es un pequeño mirador, apartado de la carretera y sólo visitado por algunos habitantes del pueblo cercano que vienen a dar un paseo o a disfrutar del atardecer. Está a unos dos kilómetros de la entrada al museo. Éstas son las coordenadas del furgoperfecto (38.480131, 22.479899).

El salón de nuestra casa en Delfos

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Aquí aparcamos durante nuestra estancia.

La entrada combinada del museo y al santuario de Apolo cuesta 12 €, con descuentos para mayores de 65 años y entrada gratuita para estudiantes europeos (en Grecia los museos son gratuitos para estudiantes, no olvides tu carnet de estudiante).

Delfos es uno de los lugares turísticos más importantes de Grecia, por lo que suele haber muchos turistas. Entre marzo y abril llegan muchos grupos de estudiantes y colegios y sobretodo de las 11h en adelante se puede masificar el recinto, por eso recomendamos madrugar para disfrutar del lugar con tranquilidad.

Entramos al recinto arqueológico ascendiendo por el Camino Sagrado, este subía desde el pueblo costero de Kirra, a unos 13 kilómetros y era el que hacían los peregrinos que iban a Delfos. Antes de entrar en el santuario, se purificaban lavándose en el manantial de Castalia, unos 100 metros antes de la entrada y donde todavía hoy emana agua.

Una vez entramos en el recinto, que antiguamente se encontraba amurallado, vamos subiendo por el sendero hasta encontrar Templo de Apolo, que era el centro del santuario y el corazón religioso y espiritual de la Grecia antigua. Mientras subimos por el sendero, vemos a izquierda y derecha las ofrendas y tesoros que las distintas ciudades estados hacían al dios.

Primero pasaremos por el ágora romana, que fue construida en tiempos bastante posteriores a la creación del santuario. Había cinco tiendas, donde se esperaba que los peregrinos compraran alguna ofrenda pasa su dios.

El Ágora

El Ágora

Pedestales dónde se situaban las estatuas de bronce.

Pedestales dónde se situaban las estatuas de bronce.

Siguiendo por el camino sagrado tenemos los tesoros, que eran ofrendas que las ciudades hacían a Apolo para que este les hiciera buenos augurios. De los nueve tesoros, el único que se reconstruyó a principios de siglo XX fue el tesoro de los Atenienses y con el que podemos hacer una idea de cómo debía de ser los demás. De estilo dórico, tenía numerosas trofeos de batallas y otras valiosas ofrendas a Apolo.

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Si seguimos subiendo, llegamos al centro del santuario, donde se encontraba el lugar más importante: el templo dedicado a Apolo dentro del cual se encontraba el Oráculo y donde las sacerdotisas emitían los augurios del dios. El templo fue destruido varias veces y las ruinas del que vemos hoy datan del 330 a.C., aunque desde el siglo VII a.C. se sabe de la existencia del culto a Apolo. El final de su actividad tuvo lugar en el siglo IV d.C., cuando el emperador romano Teodosio, de origen hispano, prohibió todas las prácticas paganas y destruyó el templo. Del templo sólo quedan unas pocas columnas bastante deterioradas y los cimientos.

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Lo que queda del tamplo de Apolo

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Algunas de las columnas reconstruidas del templo.

Después del templo, nos encontramos uno de los restos más importantes del recinto, el teatro. Construido en la pendiente del monte y con capacidad para 5000 espectadores, es uno de los mejor conservados de toda Grecia. Las vistas a todo el recinto y al valle son espectaculares. Casualmente pudimos comprobar la acústica del lugar, ya que unos estudiantes comenzaron a cantar desde el centro de la escena y el sonido llegó perfectamente a lo alto del teatro donde nosotros nos encontrábamos.

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El Teatro tenía fantásticas vistas al valle

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Restos del Templo

 

Para terminar con los restos, en el punto más alto del recorrido tenemos el estadio, tiene 177 metros de longitud y las gradas tenían capacidad para 7.000 espectadores. Aquí se llevaban a cabo los Juegos Píticos, que en la antigüedad eran tan importantes como los Juego Olímpicos. Se disputaban cada 4 años alternándose con los Olímpicos y al igual que éstos, las competiciones no sólo se desarrollaban en el estadio, sino también en el teatro. Allí tenían lugar las competiciones líricas, dramáticas y musicales.

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El Estadio

Fuera del recinto, bajando unos cientos de metros hacia el sureste por la carretera, pasando la fuente de Castala, nos encontramos con otro de los lugares emblemáticos de Delfos, el Templo de Atenea, cuya entrada es gratuita. Aquí destaca el Tholos, un templo de planta circular y rodeado por dos círculos de columnas, cuyos orígenes datan del 380 a.C. Actualmente se han reconstruido tres columnas dóricas del círculo exterior y es una de las imágenes más fotografiadas de Delfos.

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Tholos en el templo de Atenea

Después del paseo por las ruinas, sobre todo si es verano, agradeceremos un paseo por las frescas salas del museo para retomar energías. El Museo Arqueológico de Delfos es muy interesante y de los más importantes de Grecia. Se compone de 14 salas de exposición, donde podemos ver muchos de los restos encontrados en las excavaciones del santuario, así como algunos de los tesoros que allí se encontraron. El museo está lleno de detalles e historia, por lo que para entender mejor lo que era Delfos, recomendamos visitar su museo con un guía.

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Entre las obras más valiosas, están una copia helenística del famoso ónfalo u ombligo, las Danzarinas de Delfos o el Antinoo. Sobretodo destaca el Auriga de Delfos, sin duda la obra maestra que se conserva en este museo. Una escultura de bronce de tamaño natural (1.80 m. de altura) que conmemora una importante victoria en los Juegos Píticos por el año 478 a.C. y que formaba parte de un conjunto escultórico de un carro con sus cuatro caballos y un mozo de cuadra. Su gran importancia además de por su belleza, reside en que de las mucha estatuas de bronce a gran escala que se citan en la literatura de la época en Delfos, ninguna escapó a la destrucción y a los saqueos del paso de los siglos. El Auriga se conservó gracias a una catástrofe, un terremoto que lo enterró y preservo hasta la gran excavación que se llevó a cabo en 1896.

File4962Delfos es uno de los lugares que hay que visitar si viajas a Grecia. No sólo por la historia que hay en las pocas piedras que han sobrevivido al paso de los siglos, sino por la fuerza que emanan aquellos santuarios, por la energía que se transmite la brisa que surca aquellas laderas y el poderío de la naturaleza que rodea el entorno. Nadie que visite Delfos quedará defraudado.

Pinchando aquí podéis ver nuestra galería de fotos.

Delfos

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